David Arredondo
Director Comercial
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Apoyo al microempresario desde el sector privado

Cada cierto tiempo, los medios y la sociedad en su conjunto, vemos con asombro y definitivamente respeto, cómo la pequeña empresa lucha y subsiste para continuar operaciones y sustentar su día a día frente a diversos obstáculos, ya sean gubernamentales, factores políticos y/o falta de mercados.

También somos testigos de casos de microempresarios o artesanos de diversas partes del país con limitaciones económicas, falta de inversión, falta de capacitación, y, aun así, obtienen, al final del día, un producto de calidad que está siendo adquirido por personas/empresas en el exterior, pero no de manera masiva y definitivamente sin un proceso comercial bien definido. Me refiero específicamente a aquel artesano que con su grupo familiar está dedicado a la elaboración de productos, artesanías, prendas u otro tipo de productos que con incontables horas de trabajo y apoyado generalmente en un reducido círculo de colaboradores, normalmente familiares, está en el camino de producir un bien boliviano, producido en Bolivia por manos bolivianas y de calidad. Es muy importante mencionar que se maneja el concepto de calidad tomando en cuenta todas las limitaciones arriba mencionadas.

Pues bien, creemos que este grupo de personas/grupos familiares/microempresarios, podrán, con el adecuado apoyo/asesoramiento e inversión, mejorar su producto con el objetivo de llevar esa mano de obra boliviana a más mercados del exterior. Suena bien. Es lógico. Pero no es fácil.

Aquí es donde podemos caer en un largo debate filosófico de cómo plantear políticas públicas que faciliten esa operación y de las muchas ideas que provienen del estado para que este grupo de personas mejoren su vida apoyados en su propio trabajo; muchas ideas que probablemente dieron o estén resultando, y otras más, quizás la gran mayoría, que fracasaron en el intento.

La intención del presente artículo es dejar sobre la mesa la idea de que desde el sector privado es factible realizar un apoyo mucho más decidido, más práctico. Es indispensable que el privado ayude al privado. Que el empresario “mayor” colabore al empresario “menor” sobre todo aportando conocimiento, experiencia y, ahora más que nunca, tecnología, sistemas, desarrollo de metodologías prácticas, asesoramiento empresarial, y, de ser posible, inversión. Todo con la idea y objetico de que podamos tener más productos bolivianos vendidos y exhibidos en el exterior sean estos de artesanía, música, instrumentos musicales, muebles, prendas de vestir y otros productos que nuestros compatriotas elaboran desde muy temprano en la mañana hasta altas horas en la noche.

El mundo nunca estuvo tan conectado como lo está el día de hoy, tenemos muchas herramientas y canales que nos permiten conocer y compartir parte de las culturas de diferentes países que, sin estar presentes físicamente, podemos vivir experiencias que logran despertar interés por un mayor intercambio.

Es por esta razón, que se debe pensar en proyectos, servicios o plataformas que permitan la interacción entre privados y de esa manera generar un entorno mucho más ágil para ese grupo de artesanos o microempresarios que desean vender más productos en el exterior.

Consideramos que dichas plataformas y/o servicios deben impulsar el comercio y hacer uso de medios electrónicos para un mercado exclusivo que lo valore, reconozca y esté dispuesto a adquirirlos generando una huella sustentable al intercambio de bienes y servicios entre Bolivia y el mundo.

Publicado en Santa cruz Económico –  marzo 2019